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COFFEE BREAK CON CARLOS ARANDA

COFFEE BREAK CON CARLOS ARANDA

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Carlos Aranda es un joven grafista con mucha actitud, eso que llamamos estilo propio. Además de ya una larga trayectoria en la industria del snowboard. Carlos ha estado a la sombra de grandes publicaciones como son Snowplanet y Method Mag, y aunque no lo vieras a menudo, sabías que estaba allí. Y es que cuando Carlos diseña o creo algo, sabes que ha sido él. Ahora, ha empezado una nueva aventura en Bataleon, y pese a que en un equipo de trabajo mayor uno no tenga tanta libertad creativa personal, estamos seguros que podremos apreciar algún cambio en este marca con su nota característica: el punk y la pasión en estado puro.  

Empezaste de muy joven con el diseño editorial, trabajando para SPB y luego diste el salto a Method Mag.  ¿Qué es lo que más te gustaba de trabajar con en revistas de snowboard?¿Y lo que menos?

Mi pasión siempre fue, es y será la música. Así que el tiempo que muchos dedicaron al skate o al snowboard yo lo dediqué a tocar el bajo en todos los grupos que pude, a cada cual más ruidoso, [jejejeje]. Siempre me gustaron «los deportes extremos», pero me dediqué a otras cosas. Empecé a trabajar para la industria del snowboard, básicamente, porque me siento libre de crear lo que quiera, eso no quiere decir que todo valga, pero es un mundo más abierto a cualquier idea que tengas en la cabeza. No me considero un diseñador gráfico propiamente dicho. Me gusta más crear conceptos que no soluciones gráficas, y me encanta la ilustración y la tipografía. Así que soy más bien un grafista a secas.

Para todo esto las revistas son un gran soporte, ya que en cierto modo, pueden ser un lienzo en el que crear una experiencia a lo largo de varias páginas. Empecé a trabajar para SPB porque me gustaba mucho el trabajo que se hacía allí. Snowplanet y UNO son una muestra de que en ese estudio editorial aman el snowboard y el skate, pero al mismo tiempo, tienen un concepto del diseño muy distinto a la mayoría de estudios de Barcelona. Así que pensé que trabajar para ellos sería una oportunidad única de aprender y divertirme, y no me equivoqué.

Recuerdo estar en bachillerato, y preguntarme qué haría a hacer después. Más tarde en una tienda, encontré un número de la revista Snowplanet, y cuando la vi pensé: – creo que hacer esto me gustaría –. Y por eso estudié diseño.

No tengo grandes quejas del mundo editorial en sí. Pero si tengo que hacerlo, lo que más «me angustia» son los cierres editoriales. Noches sin dormir, fines de semana enteros trabajando, he llegado a dormir en el estudio… Pero siendo sincero, también hay situaciones divertidas durante los cierres, así que tampoco resultan algo negativo.

Ahora trabajas con Bataleon, ¿sigue tu trabajo siendo igual de creativo?

No. Bataleon es una compañía que en los últimos años ha crecido mucho, y en una gran compañía debes ser parte del equipo. Una pieza que se debe encajar bien con el engranaje. No tienes el control total del producto final, y la dirección de arte de muchas piezas ya viene marcada en muchas ocasiones, por el director de arte de la compañía, o incluso por gente que trabaja desde fuera de la empresa. Pero al mismo tiempo, es una oportunidad única para aprender otras formas de trabajar y descubrir cómo funciona «una gran bestia». Creo que es importante trabajar en varios ambientes y en situaciones distintas. El formarse en varios frentes te da mucha perspectiva de cara al futuro. Para saber como encarar posibles proyectos, es muy importante leer siempre entre líneas, y para eso hace falta un buen entrenamiento.

Durante todos estos años, el diseño tanto en las revistas, marcas, productos, etc. Han evolucionado muchísimo, pero a la vez parece que la tendencia es volver a lo old-school y a lo retro. ¿Qué opinas de esto?

Es cierto. Pero es algo más global. Por ejemplo en la música pasa lo mismo. Hasta finales de los años 90 hubieron varios ciclos, en cada década desde los años 50 tuvieron lugar multitud de corrientes nuevas, originales y únicas. Algunas de ellas cambiaron el mundo, y en cierto modo todos somos producto de ellas. Pero desde el año 2000 aproximadamente no ha pasado nada «nuevo». Las nuevas corrientes son actualizaciones de épocas pasadas. El rock garajero, la psicodelia, incluso ahora están saliendo grupos de punk y hardcore que suenan cómo las bandas de los años ochenta. Y esto está pasando en multitud de industrias, en la alta costura incluso.

Creo, que en cierto modo, hoy en día se quiere vivir lo que no pudimos en su momento, por una cuestión generacional. Nunca vi en directo a The Beatles, y me gustaría hacerlo, así que, si surgiera un grupo parecido podría tener la oportunidad de hacerlo. El problema es, que no sería algo auténtico. Cada producto que consumimos ha sido estudiado al milímetro, y en el proceso, pierde autenticidad. Por eso muchas veces son más interesantes (desde un punto de vista personal) los productos independientes y con poco presupuesto, no todos, ya que hay que buscar mucho para encontrar algo realmente bueno, pero los mejores suelen venir de esas esferas.

El objetivo de cualquier compañía es vender su producto, y en lo «old school» han encontrado una mina de oro con unos 50 años de historia llena de recursos que explotar. No es algo que me parezca negativo, es lo que es, pero tarde o temprano eso se terminará y entonces se empezará a volver intentar hacer cosas nuevas. Lo importante, creo que es disfrutar en cada momento de lo que se tiene, y sobretodo tener un buen criterio, creo que más que intentar «que no te la cuelen» lo que se puede hacer es decidir «quién quieres que te la cuele y quién no».

¿Qué te diferencia de un diseñador gráfico que trabaja en una empresa, por ejemplo,  de alta costura?

La posibilidad de expresar en cierto modo, lo que llevo dentro. Tengo una visión un poco romántica del diseño, tal es así que me preocupa muy poco ganarme la vida con ello. Lo importante para mí es hacer lo que me gusta. La fama o el éxito me importan poco, no deseo ser un referente, lo fundamental de lo que hago y he hecho hasta el momento, es poder echar la vista atrás o ver mis antiguos proyectos y reconocerme en cada uno de ellos. El snowboard me ha permitido trabajar así, y es lo que más me gusta de la industria.

Seguramente, si un diseñador llega a la alta costura, es porque es un buen diseñador. Hay diseñadores excelentes en cualquier compañía o empresa, cada uno con un criterio distinto y válido. Pero lo que yo busco en cierto modo, es una excusa para poder plasmar en «un lienzo» cualquiera, mi forma de ver el mundo y la vida. Por eso si un proyecto me motiva, puedo llegar a hacerlo simplemente «por vicio». Para mí, una cena en compañía y unas cervezas pueden ser un buen pago. Sobretodo si en ese momento hacienda no me está buscando (que ya se ha dado el caso).

Todo esto no me convierte en mejor diseñador o peor. Simplemente me gusta tener un perfil de trabajo definido, del que sentirme orgulloso, y cada uno debería encontrar el suyo. Una vez, un diseñador de alto prestigio, me dijo: – si sigues tu camino, nunca fallarás –. En cierto modo es lo que hago.

¿Habías soñado en trabajar en la industria del snowboard antes de empezar tu carrera? Empezaste a trabajar en ella porque te surgió la oportunidad o porque perseguías este sueño?

Nunca tuve el sueño de trabajar para esta industria. Mi sueño era trabajar de lo que me gustaba. Y el snowboard me brindó esta oportunidad. Además, nunca he sido bueno haciendo planes, perseguía un sueño, y lo sigo haciendo, y el snowboard me ofreció el camino por el que empezar a andar.

¿Cómo crees que evolucionará la imagen y la estética del snowboard en los próximos años?

Pues es una pregunta difícil. No lo tengo muy claro. Pero desde hace un par de años se tiende mucho a los gráficos amables, con un toque naíf, en las películas de snowboard hay muchos desenfoques, y colores cálidos, todo es muy «bonito». Al mismo tiempo, las producciones de nivel más independiente se están posicionando en el polo opuesto. Gráficos monocromos, con un aire muy «do it yourself», en general mucho más gamberros. Y estos últimos están gustando, así que no me sorprendería que en los próximos años la nieve se llenara de punks hablando por un iPhone. Cosa que me alegraría, sobretodo, porque el punk es a día de hoy mi mayor vicio.

Tus deseos, agradecimientos o cualquier otra cosa que quieras compartir con nosotros…

Siempre, y por suerte, tengo mucha gente a la que agradecer cosas, pero quiero hacer mención especial a las personas que un día confiaron en mí como persona y como profesional, en orden cronológico sería algo así: Sebastian Saavedra, Antonio Kobau, Angel Sanz, Íñigo Zapiain, Marc Gasch, TAG (I love you bro) y Alexis De Tarade. Me dejo gente fuera, pero a estas personas les debo cómo mínimo unas cuantas cenas.

Alba Pardo Directora de SBES MAG

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